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CBAM, el impuesto que revoluciona el sector de la construcción: un nuevo mapa competitivo para cemento y acero

Por Covadonga Del Nero

La transición energética europea es ya una variable directa en la cuenta de resultados de la industria. Con la aprobación del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), la Unión Europea obliga a las empresas a declarar las emisiones asociadas a sus importaciones, lo que comienza a tener efectos en la industria manufacturera. Aunque ya en vigor, el pago efectivo del impuesto no se realizará hasta la fase definitiva del mecanismo.

Y uno de sectores más expuestos es el de los materiales de construcción. Cemento, hierro y acero -columnas vertebrales de cualquier obra- figuran entre los primeros productos incluidos en el mecanismo, junto al aluminio, fertilizantes, electricidad e hidrógeno. El objetivo, alegan desde Bruselas, no es otro que evitar la ‘fuga de carbono’. Es decir, que la producción se desplace a países con normativas ambientales menos exigentes para abaratar costes, lo que aumentaría las emisiones globales.

Fabricantes: presión en costes y estrategia de suministro

El CBAM inició su andadura en fase transitoria en 2023, con obligaciones de reporte trimestral de emisiones incorporadas en las importaciones. Sin embargo, a partir de 2026, los importadores deberán adquirir certificados equivalentes al precio del carbono que marca el mercado europeo de derechos de emisión.

Bajado a la práctica, significa que una tonelada de acero producida fuera de la UE con una alta intensidad de carbono podría encarecerse de forma significativa al cruzar la frontera europea. La Comisión Europea ha planteado además umbrales mínimos para excluir a pequeños importadores, pero el grueso del comercio industrial quedará afectado.

Para los fabricantes de materiales de construcción, el impacto es doble. Por un lado, quienes importan materias primas o semielaborados deberán asumir el sobrecoste del carbono si estos proceden de países sin sistemas equivalentes al europeo, lo que puede traducirse en aumento directo del coste del aprovisionamiento, reducción de márgenes o revisión de contratos internacionales y búsqueda de proveedores con menor huella de carbono.

Por otro lado, los productores europeos, que ya pagan derechos de emisión en el ETS, podrían ver reforzada su posición competitiva frente a importaciones más baratas pero más contaminantes. En sectores como el del cemento y el acero, la medida acelera la necesidad de invertir en hornos más eficientes, electrificación de procesos y tecnologías de captura y almacenamiento de carbono.

Distribuidores: más burocracia en el almacén

Aunque el foco suele ponerse en los proveedores, la distribución de materiales también entra en la ecuación. Los almacenes de materiales de construcción que importan directamente producto de fuera de la Unión Europea también se convertirán en sujetos obligados del CBAM.

Todo ello, supondrá una carga administrativa más para los almacenes pequeños (pymes) y fácilmente asumible para grandes grupos. Es decir, un reto mayúsculo que se podría sumar al traslado de los costes a lo largo de la cadena, con subidas de precios para el propio gerente del almacén.

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