Un estudio liderado desde el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (IACT), del CSIC, ha desarrollado una técnica capaz de transformar yeso en vaterita, un mineral escaso y muy valorado en distintas industrias. El equipo demuestra que la vaterita obtenida mediante este proceso puede emplearse como material de construcción sostenible, ya que su formación consume dióxido de carbono (CO2).
El trabajo, publicado en Advanced Functional Materials, abre la puerta a valorizar los residuos de yeso que generan diversas actividades industriales mediante una técnica que, al mismo tiempo, contribuye a la reducción de emisiones de CO₂ a la atmósfera.
El yeso, un material abundante pero poco reciclado
El yeso es un residuo muy abundante en multitud de procesos industriales, como la producción de fertilizantes, las actividades de demolición y construcción o la producción de dióxido de titanio (usado ampliamente en pinturas, plásticos, papel y cosméticos). Pese a su abundancia, la reutilización y reciclaje del yeso es mínima, en torno a un 15 % en toda la Unión Europea.
Sin embargo, la vaterita, obtenida en este nuevo proceso de transformación de los residuos de yeso, es un mineral inestable que apenas se encuentra en la naturaleza, pero que por su inestabilidad y gran reactividad tiene interesantes aplicaciones en la industria farmacéutica, la fabricación de papel y el desarrollo de nuevos materiales de construcción.
¿El sustituto del cemento tradicional?
En este estudio, los investigadores han logrado convertir yeso en vaterita utilizando tan solo agua y dióxido de carbono, sin necesidad de usar aditivos químicos y operando en condiciones ambientales. Además, demuestran que la vaterita resultante tiene una aplicación directa como sustituto del cemento tradicional, con una resistencia comparable, pero con la ventaja de que su fabricación consume mucha menos energía, ya que se hace a menor temperatura.
“Esto es crucial porque no solo permite capturar y almacenar carbono en el propio material, sino que también contribuye a reducir de forma indirecta las emisiones asociadas a la industria del cemento convencional, la cual es responsable de aproximadamente el 8% de las emisiones globales de CO2“, explica Alexander Van Driessche, investigador del CSIC en el Instituto de Ciencias de la Tierra y uno de los autores de estudio, en el que también participan el Institut des Sciences de la Terre (CNRS-Univ. Grenoble-Alpes) y la empresa química alemana BASF.
Según este estudio, los cálculos teóricos señalan que por cada kilogramo de yeso que se procesa, se logra secuestrar (capturar y fijar) unos 0,26 kg de carbono.
El método de obtención
El método, que no necesita de aditivos y puede realizarse a temperatura ambiente, consiste en disolver el polvo de yeso en una solución acuosa rica en carbonatos (solución alcalina) de captura de carbono. El resultado es una vaterita con una pureza superior al 95 %, alta superficie específica y gran reactividad, propiedades que abren la puerta a múltiples aplicaciones tecnológicas, no solo en construcción, sino también en farmacia o fabricación de papel.













