La operación Furia Épica, llevada a cabo por Israel y Estados Unidos durante el pasado sábado, que acabó con la vida del líder supremo de Irán, Ali Jamenei, ha desembocado en un torbellino de hostilidades en Oriente. La situación geopolítica ha provocado consecuencias inmediatas: el precio del petróleo repunta un 8,5 %, aunque llegó a rozar el 14 % en la apertura, y el gas natural llega a dispararse hasta un 25 % -ahora parece que avanza un 20 %-. Dos indicadores que ponen sobre la mesa una realidad ya vivida en 2022: la reactivación de los temores de una crisis energética global y las repercusiones en la industria de los materiales de construcción.
La ofensiva conjunta ha generado una sacudida en los mercados energéticos, con repercusiones directas en la cadena de valor de la construcción. Con el cierre parcial del Estrecho de Ormuz y la incertidumbre, el crudo y el gas natural han iniciado una escalada que golpea, de nuevo, el corazón de la industria.
El gas natural: el talón de Aquiles de la cerámica
La industria cerámica es, por definición, gasointensiva. Los hornos de cocción llegan a operar a temperaturas que superan los 1.200 ºC, convirtiendo a la industria en casi exclusivamente dependiente del gas natural. La falta de alternativas para alcanzar dichas temperaturas saca a relucir la vulnerabilidad de la cerámica cuando los costes sufren una subida brusca -especialmente en tiempos de inestabilidad geopolítica-.
La subida del precio del gas natural, por el momento en torno al 20 %, puede suponer un duro varapalo para la industria cerámica española, donde el gas puede llegar a suponer hasta el 50 % de los costes de producción. Ante una subida sostenida, si la tensión bélica no remite, podría suponer subidas de los precios de venta al público para poder seguir dando rentabilidad a las compañías productoras.
El petróleo: el transporte encarece el precio final
Un incremento, el del precio del gas natural, que se suma a la subida del petróleo, que ha llevado al barril a máximos desde enero de 2025, superando los 80 dólares el barril. Durante las horas posteriores al ataque el precio del crudo se ha moderado, en el entorno del 10 %, y, aunque parece que se tratará de “un conflicto limitado y de corta duración”, tal y como señalan desde Janus Henderson para El Confidencial, el aumento en el precio del oro negro podría traer consecuencias para el transporte. Algo a tener en cuenta, ya que el sector de los materiales de construcción es extremadamente dependiente tanto del transporte pesado por carretera como del flete marítimo, ambos sensibles al precio del petróleo, por lo que podría avistarse una subida en el precio final de los materiales de construcción.
Aún es pronto para conocer las consecuencias que acarrearán los ataques y contraataques en Oriente, pero, por el momento, la incertidumbre vuelve a ser protagonista un año más.















