Celebramos el 8 de marzo, Día de la Mujer Trabajadora, y, aunque hay que reconocer los cambios de nuestro sector, al menos desde que yo me incorporé a él, todavía hay mucho por hacer para poder celebrarlo en condiciones de igualdad.
El sector de la construcción atrae poco a las mujeres. Según últimos datos de la Fundación Laboral de la Construcción, las mujeres suponen solo el 12 % de sector. Si revisamos datos de empleo industrial del Instituto Nacional de Estadística o estudios sectoriales, en “fabricación de productos para la construcción” hay en torno a un 20 %, 25 %, de mujeres ocupadas. No hay una estadística única oficial específica para “distribución de materiales de construcción”, pero los datos de los estudios sectoriales del comercio mayorista, ferretería profesional y distribución de materiales sitúan la presencia femenina aproximadamente en un 20 %, 30 %. Añadamos que, además, la mayoría de las mujeres están en puestos administrativos, de recursos humanos o calidad.
¿Cuáles son los motivos? Por un lado, nuestro sector se ha asociado socialmente al trabajo físico masculino. Esto influye tanto en la auto-selección de candidatas como en los procesos de reclutamiento. Faltan también referentes femeninos y hay pocas mujeres visibles en posiciones operativas o de liderazgo, lo que reduce la percepción de oportunidad real para muchas mujeres.
Sin relevo y excluyendo al 50 % de la población
Nuestro sector necesitaría aproximadamente un trabajador adicional por cada dos que tiene para cubrir actualmente las necesidades de mano de obra. Si no lo hacemos atractivo y no visibilizamos a las mujeres, estamos perdiendo al 50 % de la población como posibles candidatos, ¿nos lo podemos permitir?
¿Qué podemos hacer? lo primero, reconocer la situación y admitir que existe una infrarrepresentación femenina en áreas operativas, logísticas, comerciales o de instalación. Si tenemos claro que la prioridad de las empresas es atraer y promover talento con independencia del género, necesitamos revisar los procesos internos para garantizar igualdad real de oportunidades, debemos examinar las descripciones de puesto (lenguaje, eliminar requisitos innecesarios) y tener previstos procesos de promoción interna sin sesgos.
Hay una oportunidad real de mejora y está en las manos de propietarios y directivos de las empresas cambiar la situación. Dejemos atrás los prejuicios limitantes y pongámonos en marcha.
Feliz día de la mujer trabajadora a todos.







