El sector de la construcción en España avanza a mayor velocidad que la mayoría de los países europeos y prevé cerrar 2025 con uno de sus mejores resultados desde la crisis financiera de 2008.
España cerrará 2025 con un crecimiento del 4 % en producción constructiva, según el informe Euroconstruct Invierno 2025.
Los datos se han presentado esta mañana en el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX), en una jornada organizada por el Instituto de Tecnología de la Construcción de Cataluña (ITeC) junto a la Federación de Gremios de la Construcción (GREMIOS).
La presentación ha sido clausurada por José María García, viceconsejero de Vivienda, Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid.
El informe dibuja un panorama europeo claramente heterogéneo. El periodo 2023-2025 ha sido “poco memorable” para el sector: sin grandes caídas, pero también sin un crecimiento significativo. A partir de 2026, las previsiones apuntan a una fase de crecimiento moderado, con una media anual en torno al 2,2 %, un ritmo inferior al de España pero relevante en el contexto económico europeo.
El estudio identifica distintos comportamientos por países. Estados Unidos —utilizado como referencia— junto con Portugal, Polonia e Irlanda lideran el crecimiento, con incrementos superiores al 5 % desde 2022. Italia y Francia se sitúan en una posición intermedia, al haber recuperado ya los niveles de producción previos, mientras que varios países nórdicos y, de forma especialmente destacada, Alemania, seguirán sin alcanzar los registros anteriores.
España, entre los mercados con mejores perspectivas
En este contexto, España se consolida como uno de los países con mejores perspectivas de crecimiento, junto con Reino Unido y Polonia. El avance registrado en 2025 confirma una tendencia positiva en un mercado de cerca de 50 millones de habitantes, que contrasta con la evolución más lenta del conjunto europeo.
Uno de los principales retos compartidos es el déficit de mano de obra. En el caso español, esta carencia está impulsando la construcción industrializada, favoreciendo la robotización y una mayor eficiencia de los procesos. Los expertos subrayan la necesidad de reforzar las políticas de formación y atracción de trabajadores para responder a la demanda de vivienda.
Costes, demanda y oportunidad en rehabilitación
El contexto de mercado presenta señales mixtas. Los elevados precios de 2020 ya no se perciben como un riesgo inmediato y, aunque los costes siguen siendo altos, no parecen destinados a desestabilizar el sector a corto plazo. La demanda de vivienda existe, pero el encarecimiento del acceso está generando tensión social en buena parte de Europa.
En este escenario, España mantiene su atractivo para la inversión extranjera, tras haber absorbido gran parte del stock acumulado en años anteriores. Esto abre una nueva etapa en la que la rehabilitación se posiciona como uno de los grandes nichos del sector, con un aumento significativo tanto del número de proyectos como de la inversión media por actuación.
Los fondos europeos Next Generation refuerzan esta tendencia y se perciben como una “señal de esperanza”. Si su aplicación resulta eficaz, especialmente en rehabilitación energética y urbana, el sector podría afrontar un futuro sólido.
El informe concluye que, tras el ajuste posterior a los máximos de 2022 y un periodo de estancamiento entre 2023 y 2025, la construcción europea podría entrar desde 2026 en una fase de crecimiento normalizado, con Alemania como el único gran mercado que seguirá rezagado, mientras España, Reino Unido y Polonia lideran las perspectivas de recuperación.














