El sector cementero español consolida su papel como uno de los principales actores industriales en materia de economía circular.
las fábricas de cemento recuperaron 2,3 millones de toneladas de residuos como materias primas y 1,08 millones de toneladas como combustibles alternativos, que fueron integrados directamente en sus procesos productivos, según los datos de 2023 presentados por la Fundación Laboral del Cemento y el Medio Ambiente (CEMA),
Estos datos se dieron a conocer durante la jornada de presentación de las actualizaciones de los observatorios de economía circular y ESG del sector cementero español, celebrada el jueves pasado y organizada por la Fundación CEMA en 2025, con la participación del Institut Cerdà, Forética y el IECA.
Desde 2004, primer año del observatorio, la industria cementera ha incorporado 56 millones de toneladas de materias primas recicladas y cerca de 14 millones de toneladas de combustibles derivados de residuos, procedentes de 88 sectores de actividad diferentes, lo que la sitúa como uno de los principales agentes industriales en economía circular.
Solo en 2023, la sustitución del 40,9 % de los combustibles fósiles por alternativas de origen total o parcialmente biomásico permitió evitar cerca de 1,2 millones de toneladas de CO₂, elevando a 13,3 millones de toneladas el total de emisiones evitadas en las dos últimas décadas.
A estos avances se suma una reducción del 51 % en las emisiones de partículas respecto a 2014, resultado de las inversiones realizadas en sistemas de control y mitigación del polvo en las instalaciones productivas.
Por su parte, el Instituto Español del Cemento y sus Aplicaciones (IECA) destacó el desarrollo de nuevos tipos de cemento con menor contenido de clinker y aditivos de baja huella ambiental, sin comprometer los estándares de resistencia, durabilidad y seguridad del material.
El objetivo, subrayaron, no es solo reducir la huella de carbono del cemento, sino la de la construcción en su conjunto, incorporando sistemas de seguimiento que permitan certificar las emisiones asociadas a los edificios a lo largo de toda su vida útil.
En esta línea, el sector trabaja en la creación de una etiqueta ambiental para el cemento, similar a la de eficiencia energética de los electrodomésticos, que clasifique las emisiones de CO2 asociadas a su fabricación.
Además, se presentaron avances en trazabilidad mediante sensores RFID integrados en probetas de hormigón, una tecnología que permitirá conocer el origen, las propiedades técnicas y el impacto ambiental del material desde su fabricación hasta su aplicación en obra.











