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Construcción modular e industrializada | Entrevista al arquitecto Álvaro Antoranz

Por Alba Merino
Conversamos con Álvaro Antoranz, coordinador de proyectos en Aunara y experto en arquitectura industrializada, sobre este tema "muy encima de la mesa" cuya implementación en España avanza lentamente.

Álvaro Antoranz ejerce el cargo de coordinador del departamento de proyectos en Aunara, una empresa de reciente creación especializada en soluciones de arquitectura industrializada. Desde este puesto, lidera la planificación y desarrollo de proyectos, aportando una sólida experiencia en el ámbito de la construcción modular e industrializada.

Anteriormente, desempeñó el cargo de director técnico en una fábrica de baños, consolidando su conocimiento técnico y su capacidad de gestión en entornos industriales. Toda su trayectoria profesional ha estado vinculada al sector de la arquitectura industrializada, ámbito en el que también fue cofundador del estudio Cleverteck, junto a un socio, impulsando proyectos innovadores en diseño y construcción.

Además, Álvaro compagina su actividad profesional con la docencia en el “Curso de Técnico especialista en construcción industrializada” del Colegio de Aparejadores y la Universidad Francisco de Vitoria, dirigido por Juan Carlos Cabrero, donde comparte su experiencia con nuevos profesionales y fomenta el intercambio de conocimiento dentro del sector.

La industrialización no es un concepto nuevo. ¿Por qué se utiliza el término “construcción industrializada” y no “prefabricación” en España?

La construcción industrializada, aunque tiene antecedentes históricos (como la asociación que nace en el siglo XIX en Inglaterra con el pabellón de cristal de Paxton), siempre se ha encontrado con la dificultad de no terminar de salir en España. Esto se debe principalmente al estigma generado en los años 60 y 70 por una construcción prefabricada tachada de mala calidad. Por ese motivo, en España se usa el término “construcción industrializada” y no “prefabricación”, a pesar de que en otros lugares se le llame Prefab Construction o “Modern Methods of Construction (MMC)” .

¿Cuáles consideras que son los beneficios principales de la construcción industrializada frente a los métodos tradicionales?

La mayor ventaja que observo se relaciona con el capital humano. La obra tradicional es poco atractiva, ya que los operarios pasan frío o están incómodos. En la fábrica, los trabajadores tienen la certidumbre de su puesto de trabajo, siempre la misma distancia, vestuario, y no les afecta el viento ni la lluvia. Esto hace que la construcción industrializada sea más atractiva para atraer a la gente al sector.

Además, la mayor ventaja —y a la vez su dificultad— es la certidumbre de costes. Si los módulos están bien diseñados, y debido a que se producen en serie en la fábrica, el coste de esa parte industrializada puede ser 100 % cierto.

También conseguimos una aceleración en los tiempos. Se puede trabajar en paralelo: la cimentación (onsite) se realiza mientras la fabricación (offsite) ya está en marcha. En una fábrica de componentes 3d, si está aprovisionada previamente, se puede llegar a fabricar un módulo al día e instalar en obra hasta 5 módulos, lo que acorta los plazos de construcción significativamente. Esto es muy beneficioso para proyectos que buscan rentabilidad rápida (ROI), como residencias de estudiantes, ancianos, hoteles…  ya que pueden abrir antes.

Has mencionado que la certidumbre de costes es también una dificultad. ¿Cuál es la mayor complejidad en la gestión de este tipo de proyectos?

La coordinación es lo más complejo. Hay que gestionar la convivencia entre la parte “onsite” (cimentaciones, plantas bajas especiales, etc.,) y la parte “offsite” (lo que viene de la fábrica, como los componentes volumétricos 3D).

Si se utiliza el modelo tradicional donde la constructora es el contratista principal y aplica márgenes sobre la subcontratación de la industrialización, se hace inviable por coste. Los componentes industrializados aportan mayor calidad y certidumbre que el modelo tradicional, pero tienen el hándicap del transporte hasta la obra. Por eso la comparativa de costes directos no es apropiada para obtener tu rentabilidad real.

La coordinación más difícil reside en las “zonas grises” o zonas de contacto entre el onsite y el offsite. Si estas uniones no están muy bien definidas en el proyecto desde el origen, se generan sobrecostes. Empresas como Aunara se dedican a esta coordinación técnica y a detectar esas zonas.

“Los componentes industrializados aportan mayor calidad y certidumbre que el modelo tradicional, pero tienen el hándicap del transporte hasta la obra”.

Alvaro Antoranz, coordinador del departamento de proyectos en Aunara.

¿Cómo influye la construcción industrializada en el proceso creativo del diseño arquitectónico y en la colaboración profesional?

La industrialización implica una resistencia por parte del arquitecto tradicional, que está acostumbrado a ser el líder del proyecto y a llevar su propio ritmo. Este nuevo modelo se caracteriza por:

Liderazgo de la fábrica: El actor principal del proyecto pasa a ser la fábrica. El diseño se define en una “dirección inversa”. La estética o el deseo del arquitecto no priman; lo que prima es cómo se va a fabricar.

Adaptación estética: No se puede pretender hacer, por ejemplo, una “casa romana industrializada”. El diseño debe adaptarse al sistema constructivo, eligiendo materiales, componentes y diseños compatibles con la industrialización. A veces, los condicionantes de la fábrica obligan a buscar soluciones estéticas o a llegar a acuerdos entre la estética y la práctica .

Integración temprana: Lo fundamental es que el estudio de arquitectura industrializado entre en la fase de diseño inicial (anteproyecto). Además, debe trabajar de la mano de un fabricante para obtener las tolerancias y condicionantes del sistema constructivo (ya sea 1D, 2D o 3D).

¿Qué implica para el estudio de arquitectura esta necesidad de definición temprana del proyecto?

Se requiere que el diseño esté mucho más avanzado en la fase inicial. Conceptos como el “básico vitaminado” (usado por promotoras como AEDAS) o el “básico expandido” implican que el proyecto básico debe ser casi un ejecutivo, incluyendo instalaciones y una estructura definida. Esto requiere más costes y recursos del estudio de arquitectura en la fase inicial. En la construcción industrializada 3D, el proyecto debe ser tan avanzado en la fase de básico que se pueden detectar y estudiar todos los riesgos (detalles de fachada, paso de instalaciones, etc.) prácticamente en su totalidad.

¿Crees que la industrialización será clave para cubrir la demanda de vivienda asequible en España y Europa?

En la actualidad, la demanda no puede ser atendida debido a la falta de un tejido empresarial sólido. En el mercado español, como ejemplo de un sistema constructivo industrializado, solo existen tres fabricantes de componentes volumétricos 3D capaces de levantar edificios en altura, cada uno con una única fábrica. Incluso suponiendo que cada planta produjera un módulo al día, la capacidad seguiría siendo insuficiente. Para que resulte rentable construir nuevas fábricas, es imprescindible una inversión considerable y, sobre todo, garantizar la continuidad en la producción.

“En la construcción industrializada 3D, el proyecto debe ser tan avanzado en la fase de básico que se pueden detectar y estudiar todos los riesgos (detalles de fachada, paso de instalaciones, etc.) prácticamente en su totalidad”.

Alvaro Antoranz, coordinador del departamento de proyectos en Aunara.

¿Cuáles son las tendencias que te hacen ser optimista respecto al futuro de la industrialización en España?

Hay dos puntos clave que han generado entusiasmo:

Concursos públicos: Se están convocando concursos públicos (como los de la EMVS) para vivienda pública en los que la industrialización otorga puntos. Se valora el sistema industrializado y la huella de carbono.

Financiación en fábrica: Actualmente, algunos concursos públicos están permitiendo certificar la construcción en fábrica. Anteriormente, los fabricantes no cobraban hasta que el módulo era colocado en la obra, obligando a las empresas a adelantar la financiación completa del edificio. El nuevo logro permite al promotor certificar y pagar el avance de los módulos en la fábrica, resolviendo un problema de financiación enorme que hundía a las empresas de construcción industrializada y a los proveedores asociados.

Estas acciones, junto con la mejor valoración de las soluciones industrializadas en los concursos, abre una brecha de mercado que antes no existía.

Finalmente, ¿por qué existe aún resistencia a la industrialización en España, a pesar de sus ventajas?

Hay varios factores, pero en España existe un matiz de personalización y el deseo de la gente de tocar el ladrillo de toda la vida. Esto genera una resistencia al cambio a pesar de las ventajas claras en sostenibilidad, rentabilidad y eficiencia. Además, la construcción en fábrica ofrece una mayor calidad en los remates. La obra industrializada reduce significativamente el listado de repasos y remates que se tienen que hacer después de entregar la vivienda, a diferencia de la construcción tradicional. Los materiales y soluciones constructivas también están testadas (por ejemplo, deben soportar el transporte en camión).

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