La Asociación Nacional de Fabricantes y Materiales Aislantes (Andimat) representa a la mayoría de los fabricantes de aislamiento térmico y acústico para edificación e industria. Su director general, Luis Mateo, analiza en esta entrevista las principales acciones de la asociación de cara a la Administración y su visión sobre la situación actual de la vivienda en España.
¿Qué es Andimat y qué empresas la componen?
Andimat es la Asociación Nacional de Fabricantes y Materiales Aislantes, que tiene como asociados a la práctica totalidad de los fabricantes de aislamiento térmico y acústico. Dada la versatilidad de los materiales aislantes, casi todos los que se comercializan tienen aplicaciones tanto en edificación como en industria.
Nuestros asociados son tanto asociaciones de producto que representan a una familia concreta de materiales aislantes, como empresas a título particular.
La asociación se creó con la ley de 1977, y a través de los años nos hemos convertido en un referente ante la Administración en relación con la eficiencia energética en el sector de la edificación a través del aislamiento térmico.
Somos una asociación sin ánimo de lucro y nuestra labor es básicamente la interlocución con la Administración, con otras entidades y con todos los agentes que intervienen en la edificación para promover las ventajas derivadas de un correcto aislamiento.
También participamos en otras asociaciones de ámbito superior, como CEPCO (Confederación Española de Asociaciones de Fabricantes de Productos de Construcción), GBCe (Green Building Council España) y AENOR/UNE.
Nuestra labor es básicamente la interlocución con la Administración, con otras entidades y con todos los agentes que intervienen en la edificación para promover las ventajas derivadas de un correcto aislamiento.
¿Cuáles son las principales ventajas del aislamiento?
La más intuitiva es el ahorro de energía. De hecho, la primera normativa al respecto que hubo en España fue en 1979, a raíz de la crisis del petróleo. Pero también influye positivamente en el ahorro en emisiones de CO2, en el confort y en el bienestar de las personas (el aislamiento previene la aparición de patologías como humedades y filtraciones de agua que afectan a la salud) y en la revalorización de las viviendas.
¿Qué normativas deben cumplir los materiales de aislamiento?
La normativa principal es el Código Técnico de la Edificación, particularmente la parte de ahorro de energía. Pero hay otros documentos básicos que también nos influyen: hay requerimientos acústicos, de humedades, de fuego, etc. que tiene que cumplir no solo el material aislante, sino todo el sistema donde se instala.
¿Cuáles son las principales tendencias desde el punto de vista de los materiales?
La más reciente es la construcción industrializada, a la que tenemos que adaptarnos. Aunque no es nueva del todo y ya hemos hecho cosas, tenemos que acoplarnos a ella. Yo entiendo que tiene sus partes positivas, pero también es importante extremar el cuidado para cumplir el Código Técnico.
Hay que garantizar que los productos que se han colocado en la estructura son de calidad y se han instalado correctamente. Como agentes necesarios seguimos la proyección de la edificación industrializada, tanto en lo que respecta a la construcción como a la rehabilitación, y, por ello, estamos presentes en distintos comités.
Ayudas para la eficiencia energética
¿Qué influencia están teniendo las ayudas en eficiencia energética para el sector?
Los datos que se manejan son que más de la mitad de los edificios en los que habitamos están construidos antes de que existiera la primera normativa sobre aislamiento térmico. Además, eso no significa que los edificios que se construyeron a partir de esa fecha sean eficientes. Así, hablamos de que casi el 80% de los edificios en los que vivimos no tienen los requerimientos térmicos adecuados.
Hasta el año 2005 o 2006, la rehabilitación era algo marginal, todo se volcaba en la vivienda nueva. Después vino la burbuja inmobiliaria, construíamos 700.000 viviendas al año cuando necesitábamos solo 200.000. Esto afectó muchísimo a todo el sector de la construcción. Tras ella, se empezó a hablar de la rehabilitación. Nosotros, desde el principio, abogábamos por la rehabilitación energética, y desde 2006 ya trabajábamos con el IDAE haciendo guías de productos, incluyendo una guía genérica para el usuario final.
Empezaron los planes Renove, que, aunque no se trataran de rehabilitaciones completas, fueron un avance. Después llegaron programas más potentes a través de los del Plan Estatal de Vivienda, de acciones de las comunidades autónomas, el PAREER, el PAREER-CRECE, etc., hasta los fondos Next Generation.
La rehabilitación energética en España no ha acabado de tomar la velocidad y el volumen suficientes. Por los últimos desarrollos normativos europeos, necesitaríamos rehabilitar 300.000 viviendas al año, mientras que no llegamos a 40.000. Se trata de obras costosas y siempre ha habido ciertas dificultades para acceder a las ayudas.
Casi el 80% de los edificios en los que vivimos no tienen los requerimientos térmicos adecuados.
En el programa de rehabilitación de los fondos Next Generation pueden haber quedado fondos por ejecutar y algunas obras difícilmente acabarán en plazo por los retrasos en las aprobaciones, lo que supondría un problema, además de una mala imagen de cara al usuario.
Existen varios motivos. Uno de ellos es que no ha habido campañas de comunicación y sensibilización para los usuarios; otro que la gestión se encomendó a las comunidades autónomas, lo que ha generado velocidades distintas, y después las dificultades técnicas y los plazos para gestionar las ayudas, que han dejado a muchos edificios en una situación poco clara sobre si recibirán o no los fondos.
¿Cree que el impulso del gobierno a la construcción de vivienda va a dinamizar el segmento?
En general, tenemos una visión positiva para nuestro sector. Se le está concediendo mucha importancia a la eficiencia energética, que está ya en directivas como la de Eficiencia Energética de los Edificios de la Unión Europea. Esta eficiencia afecta directamente a la envolvente. Todos los aspectos de sostenibilidad en construcción también nos ayudan mucho, de hecho, el aislamiento es el material de construcción más sostenible de todos.
La sostenibilidad se basa en tres pilares, la económica, la social y la medioambiental, y el aislamiento cubre las tres: permite ahorrar energía, disminuir las emisiones de CO2 y aportar confort al usuario. Además, si el aislamiento está correctamente instalado, va a mantenerse durante toda la vida útil del edificio sin necesidad de reposición o mantenimiento.
Por otro lado, falta aún que se concreten del todo las medidas anunciadas por el Gobierno para el apoyo a la vivienda. Todavía hay muy poca obra nueva. Está claro que hay que liberar suelo, que es responsabilidad de los ayuntamientos, pero también necesitamos resolver el problema de la falta de mano de obra.
Respecto a la normativa, la que hay actualmente es bastante razonable, aunque, como todo, se pueda mejorar. Con esta normativa, toda la vivienda nueva que se construya será mejor para todos, más sostenible, más eficiente y más segura.
La sostenibilidad se basa en tres pilares, la económica, la social y la medioambiental, y el aislamiento cubre las tres.
¿Qué acciones está desarrollando Andimat para impulsar el sector?
Una de las labores principales de Andimat es la interlocución y contacto institucional con la administración pública, otras entidades y todos los agentes que intervienen en la edificación. También estamos trabajando en el impulso a los Certificados de Ahorro Energético (CAEs) y en la concienciación y comunicación, a través de jornadas y eventos sobre rehabilitación energética y sostenibilidad.
También estamos implicados en el fomento de la calidad y de la correcta instalación de los materiales aislantes, a través de nuestra participación en comités de AENOR, promoviendo la marca N de calidad y la marca NS de sostenibilidad. Además, estamos muy volcados en la lucha contra la pobreza energética, y promovemos el aislamiento como una solución clave para reducir la demanda energética de las viviendas.
Peticiones para la Administración
¿Qué demandas tiene el sector ante las administraciones?
En cuanto a la normativa, nuestro deseo principal es que sea racional y que impere el rigor técnico, evitando decisiones basadas en temas emocionales o puntuales. Esto implica abordar la legislación de manera fundamentada y técnica. Además, es necesario que se trate a todos los productos en igualdad de condiciones, basándose en sus marcas de calidad y certificaciones, y no únicamente en su origen natural o industrial.
También pediríamos que haya una voluntad por parte de la Administración de llevar a cabo una transposición ambiciosa de la directiva de eficiencia energética, que sería una gran oportunidad para que España lidere en este ámbito.
Otro elemento importante es que el Plan Nacional de Rehabilitación sea igualmente ambicioso y efectivo, con objetivos alcanzables y los recursos necesarios.
También sería importante que, de alguna manera, se mantengan las ayudas a la rehabilitación, ahora que los fondos Next Generation han finalizado. Esperamos que el plan de vivienda o el Fondo Social del Clima contemplen estas ayudas, y que sean más efectivas y lleguen al ciudadano a través de campañas de comunicación. Además, sería muy positivo que se mantuvieran las ayudas fiscales para la rehabilitación.
Por lo que respecta al Código Técnico de la Edificación, proponemos la inclusión de un nuevo documento básico o un indicador de confort pasivo, con el objetivo de asegurar que las viviendas tengan una temperatura de confort por ley, lo cual es especialmente relevante para combatir la pobreza energética.
Finalmente, en relación con los Certificados de Ahorro Energético (CAEs), pedimos que se incluya la vida útil de las medidas de eficiencia energética en su cálculo, ya que resulta crucial para hacer más atractivos los proyectos de rehabilitación, dado que actualmente solo se contabiliza el ahorro del primer año.













