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Manel Vilalta, director de Diseño de Grupo Ibricks.

Koiné: la marca propia como palanca estratégica para el punto de venta

Por C de Comunicación

En un mercado cada vez más competitivo, donde el producto tiende a homogeneizarse y la presión sobre el precio es constante, la diferenciación se ha convertido en uno de los principales retos para la distribución de materiales de construcción. Durante años, la marca propia se entendió principalmente como una alternativa basada en precio. Una opción competitiva frente a las marcas de fabricante orientada a mejorar margen o facilitar la venta. Sin embargo, esa visión hoy resulta insuficiente. Y así lo defiende Manel Vilalta, director de Diseño de Grupo Ibricks.

El mercado ha cambiado. El cliente es “más exigente, compara más, valora la imagen, la experiencia y la confianza que transmite cada punto de venta”. En este nuevo contexto, la marca propia ya no puede limitarse a ser una respuesta táctica. “Debe convertirse en una herramienta estratégica”, resume Vilalta.

Cuando una marca propia está bien construida, aporta mucho más que producto. “Permite ordenar la oferta, reforzar la percepción de profesionalidad, generar confianza y mejorar la fidelización del cliente final”. En definitiva, “ayuda al asociado a competir desde el valor y no únicamente desde el precio”. Pero para que esto ocurra, hay un aspecto fundamental: dejar de hablar de “marca blanca” y empezar a hablar de marca en mayúsculas. “Una marca con identidad, coherencia, propósito y recorrido en el tiempo”.

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Koiné, una herramienta de negocio

En redes de distribución con múltiples puntos de venta, el desafío es todavía mayor. No se trata solo de diseñar una imagen atractiva, sino de “crear un sistema de marca sólido, reconocible y aplicable en toda la red, respetando al mismo tiempo la personalidad de cada asociado”. Ahí es donde el diseño deja de ser solo estética y pasa a convertirse en una herramienta de negocio.

“Muchas marcas propias fracasan no por falta de producto, sino por falta de gestión. Porque una marca no se consolida únicamente en su lanzamiento, sino en su capacidad para mantenerse viva, útil y relevante en el tiempo. En Grupo Ibricks somos plenamente conscientes de ello. Por eso, Koiné nace como una marca concebida para cohesionar, diferenciar y aportar valor real al asociado”, explica el director de Diseño de la central.

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Tras su evolución y restyling, “Koiné representa mucho más que un identificador de producto. Es una propuesta sólida para las categorías de cerámica, baño y equipamiento del hogar, con una identidad clara, una estética cuidada y una visión contemporánea del punto de venta”.

Su valor “no está solo en lo que vende, sino en lo que proyecta”. Siempre en palabras de Manel Vilalta, Koiné mejora la exposición, facilita la prescripción comercial, refuerza la imagen del almacén y conecta con un consumidor cada vez más visual y exigente. En otras palabras, convierte producto en posicionamiento.

Hoy, el desarrollo de marcas propias en la distribución profesional “no es una moda pasajera. Es una evolución natural hacia modelos más rentables, más competitivos y mejor preparados para el futuro”.

En Grupo Ibricks, concluye, “creemos firmemente en ello. Porque una marca propia fuerte no solo ayuda a vender más. Ayuda al asociado a construir una posición propia en el mercado. Y en un entorno donde cada vez cuesta más diferenciarse, Koiné marca la diferencia”.

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