Vanesa Álvarez cumplirá, en unos meses, dos décadas en Sika, compañía en la que entró para formar parte del departamento técnico y de la que ahora es la KAM Modular Building. Natural de Valladolid, Álvarez comenzó como técnico de la zona norte y fue hace cinco años cuando desde la dirección le ofrecieron un cambio: integrarse dentro del proyecto de construcción industrializada. A día de hoy, es la responsable del desarrollo de dicho mercado en España.
Pregunta: Sika lanzaba hace un año ‘La Revolución Industrializada’. Tras estos primeros doce meses de recorrido, ¿cuál es el balance real que hacéis desde la compañía?
Respuesta: Nosotros lanzamos la campaña hace un año porque entendíamos que la construcción industrializada viene a ser una revolución dentro de un sector tradicional como es el de la construcción. Lanzamos la campaña apoyados en diferentes estudios en los que estima que un 10 % de la construcción en el 2030 será industrializada. ¿Qué balance hacemos? Muy positivo. Hemos ido dando pequeños pasos. Es cierto que las cifras de vivienda industrializada aún no alcanzan los objetivos previstos, pero lo positivo es que las barreras ya se están transformando en retos.
P: Durante este año habéis puesto el foco en el concepto de “Sika como integrador”. En el contacto diario con los fabricantes de módulos y promotoras, ¿cuál ha sido el mayor obstáculo que habéis detectado para que esta “revolución” coja más velocidad de crucero?
R: Creo que nosotros nos consideramos un agente integrador porque es capaz de aportar valor en todas las fases del producto industrializado. Es decir, desde el diseño, pasando por la fábrica y llegando al ensamblaje final en obra con tecnologías totalmente innovadoras. Los mayores obstáculos son realmente aquellos vinculados a la normalización. Es decir, se trata de obstáculos del propio mercado, temas de financiación…, no son dificultades de un único fabricante o promotor. Se han ido superando poco a poco y uno de los grandes desafíos es que necesitamos que se confíe en ello para generar esa economía en escala y que las fábricas se nutran de proyectos para subsistir.
P: Con la campaña ya consolidada y con el anuncio en Rebuild 2026 de ‘Unimos el proceso. Impulsamos el cambio’, ¿hacia dónde evoluciona el mensaje?
R: Evoluciona hacia la unión del proceso y aprovechamos esa palabra como gancho de las diferentes tecnologías de unión que tiene Sika. ¿Por qué? Porque creo que somos una compañía que tiene unos ejes estratégicos: innovación y sostenibilidad. Y estos deben ser el impulso hacia ese cambio para transformar el sector.
P: España todavía se mueve en cifras modestas (en torno al 2 % de la edificación) en industrialización. Desde tu posición en Sika, ¿qué pieza del puzzle crees que falta para que el mercado despegue realmente?
R: Yo creo que la primera es la confianza. Es verdad que igual las personas que estamos muy involucradas en este sector conocemos los sistemas, pero todavía no es muy conocido para el público general y la gente no tiene la confianza suficiente en ellos. Una vez que los ciudadanos confíen y vean realidades como las que se exponen en Rebuild, creo que será la punta de lanza para que la construcción industrializada despunte.
P: La industrialización altera por completo la cadena de valor y el suministro. En este nuevo esquema donde la obra se traslada a la fábrica, ¿cuál es el papel que le queda a la distribución tradicional? ¿Quedará relegado a la reforma o podrá hacerse un hueco en el nuevo esquema de la cadena de valor?
R: Por supuesto. A pesar de lo que muchos creen, igual que se llegó a pensar que la arquitectura no iba a poder desplegar toda su estética y no es así, lo mismo sucederá con los distribuidores. Al final, los sistemas constructivos van a obra, por lo que esa obra seguirá existiendo. Si bien es cierto que muchas de las cosas que actualmente se realizan en obra pasarán a hacerse en una fábrica, muchas de esas factorías seguirán necesitando suministros de un distribuidor, al igual que se van a seguir necesitando en la obra. Desde Sika, trabajamos con nuestros distribuidores en materia de industrialización, sin ningún tipo de problema.














