Obramat abrió su almacén en Galdakao, allá por 2021, con una inversión de 16 millones de euros para consolidar su papel en la localidad vizcaína. Con más de 8.000 metros cuadrados, 20.000 referencias y 110 colaboradores en las instalaciones, hace cinco años, hizo temblar a los gerentes y trabajadores de los almacenes de la zona por la entrada del gigante de la construcción y la reforma. Ahora, pasado un lustro, se puede realizar un análisis fundamentado sobre si la entrada de la gran superficie afectó, al menos, a aquellos negocios que continúan activos en la zona de Galdakao.
En apenas tres kilómetros a la redonda, se encuentran los almacenes de Jorge Fernández Galdakcer, BigMat Adell y Comercial Ipar -este último, más enfocado en la fontanería y la calefacción, pero a escasos metros del almacén de Obramat-. En 2020, un año antes de la inauguración del almacén, los distribuidores superaron los 10 millones de euros euros, según las cuentas depositadas en el Registro Mercantil, a las que ha tenido acceso este medio. Una cifra que no cuenta con las cuentas de BigMat Adell, que no están disponibles.
Si bien es cierto que existen más almacenes de construcción en la zona, la facturación de algunos de ellos abarcaba más de un punto de venta -por lo que no sería significativo para el análisis- o no era posible obtener las cifras depositadas del ejercicio de 2024.
Descensos pronunciados en 2021
Si echamos un vistazo al año de irrupción de Obramat Galdakao, los almacenes sufrieron un descenso de su facturación individual. Desglosadas las cifras, el almacén de Jorge Fernández pasó de facturar 8.737.630 euros, en 2020, a 6.857.603 euros, en 2021, lo que supone una caída superior al 20 % en apenas doce meses. Es cierto que la situación postpandemia explicaría parte de la caída; no obstante, los almacenes se vieron beneficiados por un ‘boom’ reactivo: la necesidad ciudadana de realizar reformas y mejoras en los hogares, tras semanas de confinamiento.
Paradójicamente, el negocio de Comercial Ipar mejoró su facturación en algo más de un 20 %, también: de 1.385.438 euros a 1.678.721. Por su parte, BigMat Adell obtuvo más de 3,5 millones de euros de ingresos de explotación durante el ejercicio del año 2021.
Cuatro céntimos ganados por euro facturado
Si nos fijamos en el resultado del ejercicio (la diferencia entre los ingresos y los gastos) obtenido durante este periodo, si Jorge Fernández tenía unas ganancias que superaban el medio millón de euros en 2020, en 2024 descendía hasta los 395.000 euros. Un descenso de cerca del 20 %, pero que no parece tan grave -incluso, parece positivo- si observamos los beneficios de los años intermedios. En 2023, llegó a descender hasta los 57.000 euros de resultado del ejercicio. Por el contrario, BigMat Abell, que sufrió un descenso en sus beneficios en 2021, ha completado el lustro con crecimiento en sus resultados.
Unas cifras que resultan, cuando menos, sorprendentes, teniendo en cuenta la gran diferencia en las facturaciones de los negocios y la escasa variación en el apartado de los beneficios. En el caso de Jorge Fernández, por cada euro facturado ganó aproximadamente 4,68 céntimos.
Rentabilidad económica por encima del 10 %
Si bien es cierto que los negocios de Jorge Fernández y BigMat Adell gozan de buena salud financiera, superando el 11 %, en sendos casos, en la rentabilidad económica del negocio. En cuanto al primero de los almacenes de materiales de construcción, en 2020, su rentabilidad superaba el 15 %, pero tras años de caída -con rentabilidades que entre el 1,9 y el 3,3 %-, cerró el último año disponible con un 11,3 %.
Mientras, BigMat Adell ha visto cómo su rentabilidad económica ha ido en aumento, año tras año. Del 6,09 % en 2021 hasta el 11, 41 % en 2024, las rentabilidades interanuales también fueron in crescendo: 7,58 % en 2022 y 9,94 % en 2023.
Parece que la evolución registrada durante estos cinco años de presencia de Obramat en la zona responde más a dinámicas de mercado y a cambios en los modelos de negocio que al impacto directo de la gran superficie. Ahora bien, la llegada del gigante naranja siempre genera inquietud y cierto desgaste en el pequeño y mediano comercio dedicado a la distribución de materiales de construcción.














